Un año más el día 16 de agosto, Aguilar se congregó en torno al Convento Carmelita para venerar a su Santo Patrón. Las roscas de pan, la procesión, el pasar la estampa por la llaga del Santo, son recuerdos y vivencias que nos hacen trasladarnos a la niñez, pero que se siguen cumpliendo según marca la tradición.
La imagen
de San Roque, que durante todo el año permanece en la clausura del Convento,
procesiona por las calles aledañas al templo cumpliendo una tradición que se
acerca ya a los cuatro siglos de historia.
Y es que desde las siete de la tarde, los amigos de San Roque vendían las Roscas de pan que habían sido bendecidas momentos antes. En esta ocasión más de mil roscas vendidas nos hacen ver el arraigo de esta tradición. Recordar que San Roque había sobrevivido en su vida a la enfermedad, gracias a la visita que le realizaba un perro todos los días con una hogaza de pan.
.jpeg)
