En la noche de ayer la sala de exposiciones del Molino del Duque,
abrió sus puertas para abrazar 150 años de fe, devoción, historia y tradición,
de la Centenaria Cofradía de Nuestro
Padre Jesús Caído.
Una exposición en la que se
invita a un reencuentro con nuestra propia memoria, y en la que se puede sentir,
una vez más, el sobrecogimiento que transmite la mirada de Jesús Caído.
Y es que bajo el lema "Una
mirada a nuestra historia, nuestro patrimonio y nuestra devoción", la
Cofradía nos invita a hacer un recorrido con el alma, más que con los ojos.
Porque todo está hecho con el corazón:
Las túnicas del Señor, para
contemplar las lágrimas, las promesas, los agradecimientos, o las oraciones
calladas de devotos del Señor a lo largo de estos 150 años.
Las ropas de los romanos, para
recordar su origen, aquellos Romanos que abrían camino, que custodiaban la
humildad de Jesús Caído, y que constituían la primera guardia leal y cercana al
Señor.
El altar de cultos, para revivir
cada encuentro de oración con el Señor; las cruces e insignias, para ver el
esfuerzo de tantas generaciones que abrieron camino; y las
fotografías, para volver a encontrar miradas que nos acercan al Señor.
Todo
lo expuesto es un tesoro de nuestra fe, la herencia recibida y el compromiso de
conservarlo para las generaciones futuras.
Desde
la Cofradía agradecieron a todos los hermanos que de manera desinteresada ha
colaborado para hacer esta exposición, a los fotógrafos que han cedido sus
imágenes, a la agrupación por su disponibilidad y al ayuntamiento por su
colaboración. Y por supuesto, agradecieron a las Cofradía de Jesús Caído de
Cabra, Córdoba, Fernán Núñez y Lucena, su participación y su cercanía.
Recordar
que la exposición permanecerá abierta
hasta el próximo sábado día 12 de Septiembre en horario de 20 h a 22 h.
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